jueves, 30 de octubre de 2014

Just alone...

Freya.
Las cosas no parecen mejorar.
Sin Tima aquí que me diga que todo estará bien, simplemente no puedo ver la luz.
Hoy Fernando me dijo que una relación no puede ser posible entre nosotros. No me sorprendió.
Su actitud, gestos y mirada lo decían todo.
¿No es un poco irónico? Tima, quién fue la que me dijo que le dijera que sí a Fer, ahora no está y el mismo Fer, que representaba aquella parte enterrada en las profundidades de mis anhelos también se ha ido.
Tima, quien fue la que me dijo que abriera mi corazón se ha ido, al igual que la razón misma que lo abrió.
Está bien. Lo prefiero así.
Tengo miedo del 30 y 31, no sé que veré. No sé que sentiré. No sé que es lo que haré.
Las cosas no están bien y el mundo no parece percibirlo.
El equilibrio no está balanceado.
Llevo días sin dormir y mi cabeza va a explotar. Cansada me sumerjo en mis pensamientos y lágrimas.
Caí en el patético caso de "memorias ausentes" que son cosas que no habían pasado pero que quería que pasaran. Un beso bajo la lluvia. Una sorpresa en Navidad. Velas, cenas y películas que jamás tendrán lugar. Sonrisas tímidas que jamás existirán. Manos entrelazadas que jamás se sostendrán. Poemas que jamás se escribirán. Miradas que ahora, jamás se cruzarán.
Está bien. No estaba destinado a ser.
Con cuantas ganas quería querer.
Con cuantas ganas quería emocionarme, ilusionarme y enamorarme.
Con cuantas ganas quería detener el tiempo entre besos.
Pero aún más importante, con cuantas ganas quería que fuera con él.
Quería que sus brazos fueran mi abrigo en diciembre y mi fortaleza en octubre.
Quería que sus ojos fueran mi santuario y su boca mi hogar.
Quería que funcionara. Quería que me quisiese.
Quería tomar su mano en otoño y alegrarle el día cuando lo necesitara.
Pero está bien.
No estaba destinado a ser.
Desde un principio concluyó. Mi ilusión se fue con su atención.
Mi esperanza murió junto a sus detalles.
Si tan solo...

Tima se equivocó, y me duele tanto no tenerla para contarle todo esto. Me duele tanto no poderle decir: "Te lo dije duendecillo, siempre lo estropeo"
Ella me hubiera dicho: "No es tu culpa"
Y yo le hubiera contestado: "Lo es, o ¿no fui acaso yo la que no logró pasar su "Prueba"?".
Me miraría con su cínica mirada divertida y me diría: Es él quién no logró pasar LA prueba.
Reiríamos y me animaría contando chistes sobre niños de mami. Al final rematando con un: "Eres arte, él simplemente no es un buen admirador. No sabe apreciar lo realmente bello."
Discutiríamos sobre que no soy bella y terminaría perdiendo con mis propias palabras. Nobleza, lealtad, sacrificio, esfuerzo y atención.
Soy patética, simplemente patética.
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Las estrellas siempre han sido mi medicina.
Mirarlas me tranquiliza, anima y reconforta.
¿Pero la luna? La luna es otra historia.
Es tan parecida a mí.
Sola, esperando.

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